Género > La educación de las niñas, una luz para el mundo

 

Según UNESCO, de los 58 millones de niños y niñas en todo el mundo que no reciben educación primaria, más de la mitad son niñas. En Entreculturas consideramos que garantizar el derecho de las niñas y mujeres a recibir educación es, ante todo, un imperativo moral y una cuestión de justicia que nace de la dignidad de la persona.

 

Si bien ha habido avances significativos en la mejora de acceso de las niñas a la educación primaria en las últimas dos décadas (pasando del 55% en 2002 al 70% en 2012), aún hoy muchas niñas, especialmente aquellas que viven en zonas rurales o contextos vulnerables, siguen estando privadas de este derecho fundamental.
Hay una serie de obstáculos que impiden o limitan la participación de las mujeres en la educación. Algunos de los que tienen mayor relevancia son la pobreza, el trabajo infantil (en especial el trabajo en el hogar), los matrimonios tempranos, los embarazos precoces, los conflictos armados, el acceso difícil a los centros escolares, los entornos escolares peligrosos y violentos, y, principalmente, las prácticas sociales discriminatorias que tienen lugar dentro de la escuela desde la más temprana edad. Sin embargo, prevalece una tendencia a la invisibilidad y a la negación del sexismo y de las prácticas discriminatorias, así como de sus consecuencias.

 

Las mujeres más pobres están destinadas a los trabajos peor pagados o al desempleo, lo que es producto de la marginación y la falta de oportunidades en las que viven. Las mujeres tienen menos oportunidades de acceso a una capacitación laboral adecuada, lo que limita sus posibilidades de acceder al mercado laboral. Esta situación termina afectando no sólo a las mujeres, sino también a la sociedad en general, debido a la transferencia de las condiciones de pobreza hacia sus hijos e hijas.

 

El matrimonio precoz de las niñas supone un enorme obstáculo para el progreso de su educación. En Nepal, el 40% de las niñas están casadas antes de cumplir 15 años. En Etiopía, no es extraño que se las case a los 7 u 8 años. Las prácticas tradicionales en torno a la entrada a la adolescencia y los ritos de paso pueden ser perjudiciales para la educación, especialmente para las niñas.

 

En muchos países, las niñas son expulsadas de la escuela en caso de embarazo y, en algunos casos, sin opción a retornar tras el nacimiento de su bebé. Los embarazos adolescentes y tenencia y cuidado de los hijos suelen ser causa de discriminación en la educación o de abandono de la escuela.

 

• A pesar de que el siglo XX significó la entrada masiva de las mujeres en la educación, la escuela sigue en muchas ocasiones reforzando las desigualdades por medio de los programas escolares, la organización de la escuela, las diferentes expectativas frente al rendimiento de niñas y de niños y el currículo oculto que asigna características diferenciadas en cuanto a intereses, potencialidades y rendimiento. Asimismo, se mantienen prejuicios y estereotipos que limitan el acceso de las mujeres a carreras científicas y técnicas, lo que se refuerza por la inexistencia de políticas públicas que promuevan el acceso de las mujeres a estos campos.

 

• Pese a los numerosos instrumentos jurídicos que existen y que comprometen a que la educación básica sea obligatoria y gratuita, hay en el mundo numerosos países que siguen imponiendo el pago de derechos de matrícula en primaria. Por el contrario, aquellos en los que se han suprimido las tasas escolares, como en Uganda, la escolarización de las niñas pasó del 63 al 85% y, lo más sorprendente, la escolarización del quintil más pobre pasó del 46 al 82%. Además, incluso aunque la escuela sea gratuita, en la práctica, hay muchos costes indirectos como libros de texto, uniformes, transportes y contribuciones a la comunidad u otros que impiden la escolarización de las niñas y jóvenes. Si los padres con bajos niveles de ingresos tienen que decidir cuál de los hijos se queda en casa sin ir a la escuela, la elegida será la niña, ya que se considera que ella se casará y, por lo tanto, no aportará dinero a la familia en el futuro.

 

Otro de los obstáculos en la educación de las mujeres es la inadecuación de las infraestructuras. Aulas frías en las que las menores enferman, servicios higiénicos comunes para niños y niñas y, además, en pésimas condiciones, son factores que alientan el abandono, sobre todo de las niñas. Los servicios separados son un tema relevante para las niñas y adolescentes, sobre todo cuando alcanzan la pubertad.

 

• Finalmente, la inseguridad y la violencia sexual es una de las principales trabas para que las niñas o las mujeres puedan acceder a la escuela. En situaciones de conflictos violentos, las escuelas quedan especialmente en riesgo y los grupos armados toman a las niñas y a las jóvenes como objeto de violencia sexual, intimidación, reclutamiento para el combate o bien para convertirlas en esclavas domésticas o sexuales.

 

Los beneficios de educar a las niñas

La educación de las niñas y mujeres tiene un fuerte impacto en el desarrollo de las sociedades. Está comprobado que el avance en la educación de las mujeres durante los últimos 40 años ha salvado 4 millones de muertes infantiles. Una madre que sabe leer, con conocimientos básicos sobre nutrición, salud e higiene, tiene un 50% más de posibilidades de que su hijo o hija sobreviva después de los 5 años de edad.

 

Tchad-DouguLa educación de niñas y mujeres supone transformar sus vidas e impulsar el desarrollo de las sociedades en las que viven, permitiéndoles salir de la pobreza, reducir la mortalidad infantil y favorecer el crecimiento económico. En África Subsahariana invertir en educación de las niñas podría impulsar la producción agrícola de la zona en un 25%. La transformación de sus vidas supone una mejora de su salud y de la de sus familias, de saber cuáles son sus derechos, de tener oportunidad de acceder a un empleo digno y bien remunerado, de tener derecho a decidir si contraer matrimonio o, cómo y cuándo ser madres.

 

El cumplimiento del derecho de las niñas y mujeres a recibir educación es, ante todo, una obligación, un imperativo moral y una cuestión de justicia que nace de la dignidad de la persona. Entreculturas apuesta por la transformación hacia un horizonte de justicia y equidad entre mujeres y hombres, de ahí que la cuestión de género suponga un enfoque transversal en sus estrategias y líneas de acción, desarrollando iniciativas específicas para la mejora de las condiciones de vida de niñas y adolescentes en situaciones de gran vulnerabilidad.
Un ejemplo de ello son los proyectos que se están apoyando en el marco del “Fondo La LUZ de las NIÑAS”, una iniciativa con la que, además, tratamos de nombrar, denunciar y sensibilizar a la población sobre la vulneración de derechos que soportan las niñas, jóvenes y mujeres.
Los principales aspectos que se tratan de abordar con dichos proyectos son los siguientes:

 

Atención y prevención de la violencia de género en todas sus formas (física, emocional y psicológica): acciones tales como atención psicológica a víctimas de violencia, apoyo a través de grupos de auto-ayuda, asesoramiento, denuncia y acompañamiento.

Fomento de la matrícula y permanencia de las niñas en todos los niveles y/o variedades educativas, especialmente en comunidades indígenas y o rurales: apoyo con becas escolares, sensibilización y formación de familias y de la comunidad, apoyo con kits escolares y sanitarios, formación de docentes.

Educación no formal a niñas y jóvenes para mejorar la autoestima, aumentar las capacidades de participación y conocer sus derechos: acciones de sensibilización y movilización de la comunidad, actividades extra-escolares, acompañamiento escolar, alfabetización.

Educación sexual y afectiva a niñas y niños. También a padres, madres y centros educativos de manera que desde la niñez se pueda dialogar y explicar las vivencias e interrogantes en cada etapa de desarrollo.

La educación en emergencias garantiza el acceso a la educación y protección de las niñas y jóvenes en zonas de conflicto, así como en contextos de desplazamiento y refugio: algunas acciones incluyen la promoción y garantía de la educación para las niñas a todos los niveles en los campos de refugiados y desplazados.

Desde hace un año, hemos apoyado 10 proyectos bajo el paraguas del “Fondo La LUZ de las NIÑAS”, 7 de ellos en África y los otros 3 en América Latina, principalmente en zonas rurales de población indígena, donde las niñas y mujeres son especialmente vulnerables.

 

En África:

Emergencia por conflicto armado en la región de Nord Kivu, RD Congo
Atención a niñas víctimas de violencia sexual en Bukavu, RD Congo
Atención educativa para niñas y jóvenes víctimas de la guerra en Darfur, Sudán
Apoyo a niñas sin escolarizar y trabajo con madres de alumnos/as de las escuelas de Fe y Alegría, Chad
Educación de niñas y jóvenes en Yambio, Sur Sudán
Prevención de la violencia de género entre la población refugiada en Lunda Norte, Angola
Educación de niñas y jóvenes desplazadas en Masisi, RD Congo

En América Latina:

Formación de mujeres campesinas e indígenas en el sur de Bolivia
Escolarización de niñas indígenas en Guatemala
Atención a víctimas de violencia machista y trabajo de sensibilización y prevención, Perú
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