[one_half]

Sur de Sudán

Foto: Sergi Cámara

Foto: Sergi Cámara

Promoción del acceso a la educación de niñas y jóvenes desplazas y refugiadas

Más de 20 años de conflicto en Sur Sudán han dejado el tejido social y económico del país completamente destrozado. Sin embargo, después de la firma del tratado de Paz en 2005 y la proclamación de independencia en 2011, no solo ha comenzado un complicado proceso de reconstrucción, sino que se ha experimentado un intenso flujo de retorno de refugiados y refugiadas de los países vecinos (Uganda, Kenia) y de desplazados de Sudán “del Norte”.

Foto: Sergi Cámara

Foto: Sergi Cámara

Frente a la casi total ausencia de servicios proporcionados por el Estado, las comunidades se organizan espontáneamente para poner en funcionamiento escuelas y proveer educación básica a niños y niñas. Evidentemente estas iniciativas cuentan con recursos humanos y materiales pedagógicos extremadamente precarios, presentando gravísimas lagunas tanto en términos de cobertura como de calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Las clases se imparten a la sombra de los árboles o de estructuras de madera semipermanentes. Los docentes son miembros de la comunidad, muy comprometidos y motivados, pero con escasas herramientas pedagógicas y sin titulación oficial. A eso se añade que el alumnado no cuenta con los recursos necesarios para adquirir libros y material escolar básico.

En este contexto la situación es especialmente dramática entre la población femenina. Gran parte de las niñas que acuden a clase logran estudiar sólo durante los primeros años de educación primaria. De hecho, en secundaria apenas hay niñas (en algunas escuela incluso no hay ninguna).

Entreculturas, de la mano del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Sur Sudán, pretende contribuir a crear las condiciones para que aproximadamente 600 niños y niñas retornados del refugio y del desplazamiento puedan ejercer su derecho a la educación en condiciones dignas. En este sentido, el JRS espera convertir 4 escuelas primarias (Zereda, Rimenze, St. Mary’s, and Valem) en espacios educativos seguros que faciliten el desarrollo social y cognitivo de niños y niñas y con condiciones higiénico-sanitarias que favorezcan su permanencia y continuidad en la escuela.

[/one_half]

[one_half_last]

Perú

Fotot:  Dani Villanueva SJ

Foto: Dani Villanueva SJ

La importancia de una buena gestión y de la capacitación docente para una educación de calidad

Perú tiene una población actual de más de 30 millones de habitantes y ocupa el puesto 77 entre los 187 países que contempla el Índice de Desarrollo Humano del PNUD. Es un país multilingüe y de etnias muy diversas.
A nivel nacional, la tasa de matriculación y asistencia a la enseñanza primaria es del 96%, y la de permanencia hasta el último año escolar del 85%. Ahora bien, si acercamos la lupa, veremos que detrás de dichas estadísticas se esconde una realidad muy desigual: la población rural e indígena es la que sufre mayor dificultad en el acceso a los sistemas de salud y educativos, lo cual sesga las oportunidades para sus futuras generaciones. Y, dentro de este colectivo, las niñas son las que se ven más normalmente excluidas de la enseñanza oficial o permanecen pocos años en el sistema escolar. Se estima que en estas zonas rurales, el 13,5% de las niñas de edades comprendidas entre los 5 y los 17 años no tiene acceso a la escuela.
Asimismo, aunque las cifras relativas a la enseñanza resulten optimistas, más allá de la cantidad en Fe y Alegría preocupa la calidad de la educación que reciben los alumnos y alumnas.

Foto: Dani Villanueva SJ

Foto: Dani Villanueva SJ

En Perú, Fe y Alegría está llevando a cabo dos tipos de acciones orientadas a la mejora de la calidad de los centros educativos: una reforma de la gestión directiva del colegio y una innovación del proceso de enseñanza-aprendizaje, entendiendo que, en la medida en que se mejore la gestión escolar y los procesos de enseñanza-aprendizaje, se optimizarán los resultados que el centro vaya obteniendo tanto en las pruebas internas, como en las evaluaciones externas, pero también en las personas mismas como sujetos de transformación.
Durante el último año, estas acciones han permitido responder a las demandas educativas de 65.000 estudiantes que Fe y Alegría Perú atiende en la actualidad. Incluyendo, claro está, las zonas rurales e indígenas. Este trabajo se desarrolla gracias al equipo de pedagogía de la oficina nacional de Fe y Alegría, que acompaña sistemáticamente el proceso de los planes de mejora creados en cada escuela apoyando a los profesores en la programación, ejecución y evaluación curricular, así como a desarrollar mecanismos para la mejora del clima institucional.
Un paso importante ha sido la publicación de una propuesta de acompañamiento de la gestión directiva y pedagógica de los centros con criterios que permitan medirla y, por lo tanto, evaluarla. Sin lugar a dudas, estos instrumentos contribuirán a mejorar la calidad educativa en el país.

 

[/one_half_last]

Deja un comentario

Your email address will not be published.Required fields are marked *