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Chad

Foto: Pablo Funes

Foto: Pablo Funes

Escuelas enraizadas en la comunidad

Chad es un país del África Subsahariana donde el 62,9% de la población vive por debajo del umbral de pobreza. Según el Índice de Desarrollo Humano del PNUD (2012) ocupa el puesto 184 de un total de 187, por lo tanto, es uno de los más bajos de todo el mundo.

La tasa de alfabetización nacional es del 33,6% para adultos (en el caso de las mujeres la cifra se reduce al 12,8%) y del 37,6% para jóvenes. El número de alumnos que abandona la escuela es altísimo: sólo un 47 % de los que terminan la Primaria ingresan en Secundaria y, de estos, un porcentaje mínimo la termina. Mención especial merece la situación de las niñas que, por motivos esencialmente culturales, tienen menos acceso a la educación: solo un 58 % de ellas va a la escuela.

El sistema educativo en el Chad ha ido hacia atrás, debido fundamentalmente a los conflictos violentos que han afectado gravemente a la infraestructura del país. A pesar de sus intentos de fortalecer el sector educativo, Chad se encuentra con una cantidad y calidad inadecuadas de infraestructura escolar (materiales no resistentes a las lluvias, saneamiento inadecuado), una falta de docentes, el hacinamiento, y la baja tasa de asistencia para niñas y de mujeres docentes. Muchas comunidades han tratado de compensar las deficiencias del Estado mediante la contratación y prestación de apoyo para maestros por parte de los propios padres.

La región del Guera se sitúa en el centro-sur de Chad, en el cinturón saheliano. Ahí es donde Entreculturas, a través de Fe y Alegría, centra su actuación al ser una de las zonas más desfavorecidas del país. Las deficiencias principales del sistema educativo en esta región son: 1) Falta de formación adecuada para los maestros comunitarios (voluntarios sin la formación adecuada), 2) Programas escolares ajenos a la realidad local, 3) Falta de formación profesional y técnica en las escuelas para permitir la inserción de los jóvenes en el mercado laboral, 4) Nivel educativo de los alumnos extremadamente bajo y 5) Falta de apoyo del Estado en el pago de salarios a los maestros (los cuales deben ser pagados por los padres y madres de alumnos).

Entreculturas y Fe y Alegría se han propuesto contribuir a la mejora de la calidad educativa en la región, siempre en colaboración con la Delegación de Educación de la Región de Guera con quien Fe y Alegría ha firmado un acuerdo para la gestión pedagógica y escolar de las escuelas de la red.
Además de la mejora de las infraestructuras educativas, Fe y Alegría Chad se ha centrado en la formación del profesorado y en el trabajo continuo con los miembros de la comunidad (padres, madres y líderes de las principales instituciones) en las que se insertan las escuelas. Para Fe y Alegría esta implicación de la comunidad en todo lo relativo a la educación de los niños, niñas y jóvenes es fundamental para “enraizar la escuela” y hacer de ella un proyecto exitoso y sostenible.

Para ello trabaja fundamentalmente a través de los Comités de Padres y Madres de alumnos que, mediante reuniones periódicas, se pretende generar un lugar de encuentro y de resolución de los problemas comunitarios, más allá de los de la propia escuela. Fe y Alegría Chad cuenta con un equipo especializado en este trabajo de dinamización comunitaria en el que, a su vez, se basan otros muchos proyectos. Desde aquí, por ejemplo, se han afrontado otros problemas comunitarios más específicos como el de la escasez de agua, la falta de higiene o la necesidad de poner en marcha actividades generadoras de ingresos.

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República dominicana

Foto: Raquel Abad

Foto: Raquel Abad

Implicar a los padres y madres en el proceso educativo como estrategia para fomentar una educación transformadora de calidad

La República Dominicana es un país ubicado en el Caribe, que comparte isla con Haití, y cuenta con aproximadamente 10 millones de habitantes. A pesar de que en los últimos años ha experimentado un rápido crecimiento económico, esto no se ha traducido en mejoras sustanciales en las condiciones de vida de una gran parte de su población, que continúa con altos niveles de de pobreza, vulnerabilidad, privación y exclusión. Esto se refleja en indicadores sociales que compiten en los lugares más bajos con los de países de menor ingreso de Latinoamérica, incluso de menor desarrollo humano.

La imagen de un país en crecimiento gracias al turismo no refleja, pues, la compleja realidad de la República Dominicana, donde las desigualdades prevalecen manteniendo al margen de esta prosperidad a un 33% de la población que vive en situación de pobreza, enfrentando dificultades como un sistema de salud muy precario, bajos índices de acceso a agua potable y saneamiento, o una educación que se sitúa entre las más deficientes del continente.
El sector educativo enfrenta algunos retos básicos propios de economías mucho más atrasadas que la suya. Es, pues, uno de los sectores más problemáticos, y a la vez clave para superar algunos de los mayores desafíos del país.
La tradicionalmente baja inversión pública en educación se ha traducido en una oferta educativa de baja calidad, acentuada por una precaria infraestructura física, superpoblación de las aulas, bajos niveles salariales del profesorado y escasa cualificación de los mismos, lo que repercute negativamente en el proceso de aprendizaje del alumnado.

Las altas tasas de cobertura bruta contrastan con otros índices muy negativos: en promedio, sólo el 30,2% de la población culmina la educación básica, algo provocado por la altísima deserción escolar, la repetición de cursos y las altas tasas de sobre-edad.

Estos datos reflejan una muy baja calidad educativa que debe ser enfrentada desde diversas estrategias. Una de las más relevantes es reforzar la conexión existente entre las escuelas y la comunidad donde se insertan, ya que en la actualidad este vínculo es muy débil, y las familias no solo no participan del proceso educativo de sus hijos/as, sino que muchas veces llegan a ser un impedimento para el mismo.

El componente de relaciones de la escuela con la comunidad (REC) es un eje transversal en la propuesta de mejora de la calidad educativa de Fe y Alegría en República Dominicana. En él, la comunidad educativa se entiende como el conjunto de personas e instituciones vinculadas a la escuela, que son actores clave a ser tomados en cuenta en el desarrollo del proceso educativo. A través de propuestas tanto organizativas como formativas, las comunidades se van apropiando del reconocimiento de que son entes activos en el desarrollo y toma de decisiones que vayan en procura de mejorar las condiciones de vida de los niños, niñas y jóvenes del barrio.
En la actualidad, 660 padres y madres de estudiantes de 17 centros educativos de Fe y Alegría se están formando y están intensificando su papel sus respectivas comunidades. A través de las Asociaciones de Padres, Madres y Amigos de la Escuela (APMAES), realizan diversas funciones tanto para el desarrollo y la mejora del propio centro, como para las comunidades donde se encuentran.

 

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