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Reportaje sobre el trabajo educativo de Entreculturas y el JRS en Sudán del Sur


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Reportaje sobre el trabajo educativo de Entreculturas y Fe y Alegría en América Latina


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Vidas que cambian el mundo

BOLIVIA > Tomasa Moreno

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Tomasa Moreno, Bolivia

Cuando me enteré de que Fe y Alegría estaba ofreciendo capacitación a mujeres le dije a mi esposo: anda hacerme inscribir, yo también quiero aprender. Al volver me dijo `ya te he hecho inscribir´ y me trajo el módulo. Ahora quiero participar más, conocer más cosas que no sabía, ahora ya me he hecho inscribir en otros cursos de capacitación para aprender más”. […] “Yo nunca había salido a la ciudad, como mucho había llegado hasta el municipio de Alcalá, es la primera vez que estoy saliendo a Sucre, gracias al programa me siento más segura y he conocido a mucha gente y ahora ya no tengo miedo como antes… Escuchando todo lo que han hablado en el taller, he aprendido que no tengo que callarme, tengo que preguntar; a mí este intercambio me ha servido mucho”
 

 

 

GUATEMALA > Everilda

Everilda Guatemala

Everilda Guatemala

Tenía 14 años cuando dejé mi ciudad natal, Santiago Chimaltenango, y me fui a Chiantla. Allí, a pesar de ser demasiado mayor, logré matricularme en el primer grado de básico. Mi padre solo podía permitirse pagar la educación de uno de sus cinco hijos y así fue como yo, a pesar de las dificultades, pude terminar la primaria. Estuve a punto de tener que abandonar varias veces por dificultades económicas… pero me buscaba la vida para salir adelante, por ejemplo, como se me daba bien el taller de textiles, solía ayudar a mis compañeros con sus tareas a cambio de algo de dinero… y con eso compraba mi material. […] Me gustaría algún día ser abogada, ocupar un cargo político en Huehuetenango y hacer algo por cambiar la realidad de Santiago. No quiero que haya niñas violadas y mujeres viviendo con temor a que las maten.”

 

 

 

NICARAGUA > Ena

Ena, Nicaragua

Ena, Nicaragua

Tenía 10 años cuando mi madre falleció, quedándome a cargo de mi padre. Sin embargo, mi papá no tenía recursos suficientes para mantener mis estudios, por lo que tuve que abandonar la escuela. Las religiosas de un colegio cercano a mi casa, al ver la situación, decidieron ayudarme para que pudiera seguir estudiando. Cuando cumplí los 15, me ofrecieron la posibilidad de estudiar en el colegio Roberto Clemente, de Fe y Alegría, a cambio de dar apoyo por las tardes como maestra. Me pareció buena idea y, de ese modo, por las mañanas continuaba mis estudios y por las tardes daba clases en la misma escuela. Fue difícil al principio, pero tuve fuerza de voluntad y logré salir adelante. Los sábados comencé a asistir también a una formación para llegar a ser maestra… Con 17 años tuve mi primer hijo, seguido de dos más, y mi marido no tenía un trabajo fijo. Los salarios de maestra en Nicaragua son muy bajos, y temía a menudo no poder sacar adelante a mis hijos. Sin embargo, con mucho esfuerzo, he procurado que mis hijos hayan tenido todos una buena educación. Gracias a la educación a la que yo tuve acceso y, de nuevo, gracias al apoyo de Fe y Alegría, he visto cómo mis hijos han tenido acceso a una vida con mejores condiciones que la mía. Y eso me hace sentir feliz.”

 

 

 

 

PANAMÁ > Mila

Mila, Panamá

Mila, Panamá

Al principio no estaba muy de acuerdo en participar en el proceso de formación de adultos que me propuso Fe y Alegría pero, a medida que avanzaron los días, percibí que había personas que no sabían casi nada y pese a ello estaban dispuestos a comenzar la formación, y fue precisa¬mente eso lo que me motivó a aceptar la invitación. […] Hoy en día he logrado cambiar mi cédula de identidad para añadir mi firma porque ahora puedo hacerlo, también ayudo a mis hijos en sus tareas como lo hacen todas las madres. Antes no podía hacerlo y mis hijos no tenían quien les ayudara, era muy triste para mí. En las comunidades aún hay personas que necesitan aprender igual que yo, pero por el miedo a lo que diga la gente no participaron en el proyecto… ahora ellas esperan que el proyecto inicie nuevamente para integrarse porque es muy impor¬tante para el desarrollo personal y de nuestra co¬munidad. Nunca es tarde para estudiar”.

 

 

 

 

SUDÁN DEL SUR > Barnaba, refugiado sursudanés

Barnama, refugiado sursudanés

Barnama, refugiado sursudanés

En esta guerra, el ganado ha sido tomado por los Janjaweed y tuvimos que huir de nuestra tierra. Tuvimos que dejar atrás todas nuestras posesiones. Lo único que podíamos llevar con nosotros es lo que tenemos en nuestras mentes, lo que nos han enseñado en nuestra educación. La educación es lo único que no puede ser tomado de nosotros y sobre la cual podemos construir una vida mejor para nuestros hijos.”
 

 

 

 

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